UN SUFRIMIENTO PLACENTERO

28 de Noviembre de 2015
UN SUFRIMIENTO PLACENTERO
“Luego de Ramallo 2012 vuelvo a relatar una carrera y - oh sorpresa - ¡siguen las mismas sensaciones!”

 

 imagen Por Carlos Kipisz | ver perfil
Swimmers 

Siempre me digo: - Charly, a medida que sumes carreras de aguas abiertas bajarán tus nervios. Luego me contesto: - ¡Mentira, Charly!, tenés 30 carreras hechas y seguís con los nervios de siempre. ¿Seré yo o estaremos todos en la misma situación? Les dejo la inquietud.
Como buen caradura, en la combi que nos traslada a San Pedro trato de levantarle el ánimo a los debutantes Jezabel y Julián del equipo Swimmers que integro ¡como si fuera tema resuelto!
Llegamos al Club Náutico, nos acreditamos, recibimos el kit con el chip y nos dejamos escribir en el brazo el número de corredor que en breve desaparecerá por el agua y el protector solar.
Como frutos secos y pasas para tener energía; me unto el cuerpo con protector solar y voy al baño varias veces. Lo nuevo: la colocación del chip en el tobillo!
Nos llaman por altoparlante para la charla técnica que escuchamos con atención: del barco enorme anclado son 1000 metros hasta la gran boya naranja que debe quedar a nuestra izquierda cuando la pasemos para entrar a las aguas muertas del club.

UN SUFRIMIENTO PLACENTERO

UN SUFRIMIENTO PLACENTERO

Subimos al micro para el traslado y pienso: qué lindo sería viajar en el subte cuando voy a trabajar tan aliviados de ropa!
Ya en zona de largada, hacemos ejercicios de elongación y entrada en calor y nos reímos por el baño público que improvisaron varios nadadores varones a sólo 20 metros sin importarles las damas presentes.
Como nos indican, bajamos a un brazo del río sin corriente lentamente y agarrados para no patinar cuando nos damos cuenta de que se largó la carrera; entonces saltamos al agua y empezamos a bracear unos sobre otros para agarrar el medio del río donde fluye la corriente más fuerte.
Por suerte, ¡la temperatura del agua es agradable y el sol nos abriga mientras nadamos!

Voy regulando ritmo y respiración al tiempo que huelo el verde a una y a otra orilla; algo novedoso: no me cuestiono qué estoy haciendo aquí!
Se me pone a la par una gorra conocida: es mi compañera Tamara; quiero saludarla cuando coincidimos brazada pero ella se aleja - ¡ni en el agua me saludan las mujeres! Al rato, veo la gorra conocida de mi amigo Marcelo pero esta vez no intento un saludo.

Ahora la carrera se hace larga: nuestra mente piensa miles de temas para que pase rápido y nos sentimos solos en el medio del río ¡como si hubiéramos salido del cauce sin darnos cuenta!
Comienzan a aparecer construcciones en la orilla derecha del río - señal de que falta menos - pero ni rastro del barco enorme; entra en mi nariz un rico olor a asado pero, como buen vegetariano, lo imagino en base a soja y a verduras con la vaca pastando a un costado.
Sigo dándole fuerte y por el cansancio me cuestiono no haber traído un energizante como llevan mis amigos; veo gente pescando en la orilla que nos alienta cuando pasamos, mi orgullo crece y trato de nadar mejor para dar un buen espectáculo ¡Me siento Phelps!
Ahora distingo el barco enorme que me anima a continuar la ardua tarea; se me cruza un bote blanco en infracción, me asusto pero no paro y, de golpe, diviso la gran boya naranja; la alcanzo y, como alumno obediente, la dejo a mi izquierda para arremeter el pique final de 300 metros sobre agua muerta hacia el arco de llegada - el objetivo final.

Levanto la cabeza más seguido con el sol de frente; un nadador se me pone a la izquierda y otros dos a la derecha y vamos los 4 juntos midiendo quién es el más veloz - ¡Pensar que hace un rato anhelaba un energizante!
¡Llegamos! Y en fila india caminamos por el sendero improvisado mientras Swimmers nos saca fotos y filman; saludo con las 2 manos a mi amigo Hernán y recibo sonrisa y beso de mi amiga Vero. Aún mareado, me ponen la medalla de participante y me sacan el chip del tobillo; me hidrato saboreando unas deliciosas naranjas; y me junto con mi equipo para festejar y disfrutar las empanadas vegetarianas que preparó mi amiga María.
Cuando están los resultados veo que salí 12 de ..... ¡12 en mi categoría! Imagino a los 11 que llegaron antes confabularse para dejarme último como recibimiento a esta categoría de 55 a 59 años que acabo de estrenar. Mientras me río por la ocurrencia, me felicito por haber hecho esta maratón por 6ta vez y mi mente ya piensa en qué nueva carrera hacer para que la rueda de sensaciones vuelva a girar!

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